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| ESPECIAL 2002 | |||||||
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SEMBLANZA DE LAS FIESTAS DE LA SEMANA SANTA DE 2002 EN EL SENO DE LA HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESÚS NAZARENO |
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Dos días tan sólo habían pasado de la culminación de las Fiestas Josefinas de este año. En el ambiente aún se respiraba aroma de pólvora, y los alegres pasodobles de los pasacalles falleros que todavía tenían eco en nuestros oídos, se convirtieron de pronto en el redoble sordo y lento de los tambores. El motivo no era otro que anunciar que el Viernes de Dolor estaba ahí, abriendo las puertas a la Semana Santa; a la Semana Santa Marinera de Valencia. Era el 22 de marzo. Ese día, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno participó, como cada año, acompañando a la Cofradía de Granaderos Virgen de los Dolores, cumpliendo así el acuerdo de que los cuatro colectivos que conforman la junta parroquial de Santa María del Mar, estarían juntos en sus respectivas misas de presentación y posterior procesión por las calles del Grao. Una pequeña representación acompañó a la Corporació de Granaders de la Verge del Cabanyal. Desde la refundación de la hermandad en 1988/89, el lógico nerviosismo de todos los componentes en la primera salida procesional del ejercicio, también se hizo patente. El estandarte, enseña y guía de la Hermandad, y en el lugar que ocupa ese día por orden de Pasión, es seguido por los hermanos penitentes hábilmente formados por el hermano mayor. El grupo de apoyo con sus tambores marcaban el paso a cuyo son transcurrió todo el recorrido. La Verónica y las Tres Marías, únicos personajes bíblicos del colectivo, son junto al resto de la hermandad el fiel reflejo de la austeridad procesional que siempre les ha acompañado. Hay que resaltar también la excelente colaboración de los niños al hacer suyo el espíritu de la Cofradía. Además de acompañar a la Cofradía Jesús de Madinaceli (Domingo de Ramos), y a la Pontificia y Real Hermandad del Santísimo Cristo de la Concordia (Miércoles Santo), colectivos como sabemos de la Junta Parroquial a la que antes hacíamos referencia, la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno, al igual que el resto de Hermandades, Cofradías y Corporaciones que conforman el amplio abanico que constituye la Junta Mayor de la Semana Santa Marinera, se suma a todos los actos colectivos que organiza: Pregón (22 de febrero); Acto de la Profecía-Visita a los Monumentos (28 de marzo) –este último suspendido por inclemencias del tiempo-; Santo Entierro (29 de marzo); Desfile de Resurrección (31 de marzo) y Misa de Acción de Gracias el Lunes de Pascual (1 de abril). El Domingo de Ramos, se participó en el acto parroquial de la Bendición de Palmas, que se realiza con el Cristo de la Palma en la plaza que alberga Las Reales Atarazanas del Grao. Este bellísimo conjunto gótico del siglo XIV, es el fondo escogido cada año para fotografiar a toda la Hermandad, instantánea que pasa a engrosar el amplio archivo histórico-fotográfico del colectivo. Pero es el Martes Santo donde la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno es principal protagonista dentro de la Semana Santa de la barriada grauera. Atrás ha quedado el trabajo realizado el sábado anterior y que consiste en sacar el trono-anda del Museo de la Semana Santa Marinera, para acoplar en él las tres figuras que lo complementan: el Nazareno, el Cirineo y un soldado romano. Este paso el resto del año recibe veneración en una pequeña capilla del templo de Santa María del Mar. Al mismo tiempo se instala sobre su propia anda la imagen de la Flagelación del Señor para realizar el Jueves Santo la Procesión del Silencio. Este acto que desde su inicio cuenta con numeroso público, tuvo que ser también anulado por el viento y la lluvia. Pero volviendo al Martes Santo hay que decir que la misa de presentación fue oficiada por D. Emilio Machí, antiguo párroco del templo de Santa María del Mar, que recordó en un momento de la homilía cómo se gestó en mayo de 1988, el inicio de la nueva etapa de la Semana Santa en el Grao. No hay que olvidar que fue él quién dio luz verde al retorno de antiguas cofradías a esta centenaria tradición. En un momento de la solemne eucaristía, tuvo lugar la imposición de 27 medallas a los nuevos hermanos penitentes, camareras y hermanos de honor. La parte musical corrió a cargo de la Coral Polifónica Familiar San José de Calazanz. Tras la misa, se formó la procesión con el paso de la Segunda Caída, que por el recorrido habitual llega a Las Reales Atarazanas, y es a la altura de su tercera nave, el marco escogido para la celebración del Encuentro del Nazareno con su Madre, bajo la advocación de Nuestra Señora de los Dolores, portada por su cofradía –Granaderos del Grao-. Con gran expectación y asistencia de público se celebró el acto envuelto en un sepulcral silencio, que quedó roto al disparo de 21 salvas, el volteo general de las campanas, y las dulces voces de la Coral Polifónica Familiar San José de Calasanz. Mezclada entre el público se pudo ver a Rita Barbera, alcaldesa de Valencia, acompañada por el presidente y la secretaria general de la Junta Mayor de la Semana Santa Marinera de Valencia, Lorenzo Guardino y Rosa María Cabrelles, así como diversos concejales y miembros de la citada junta. Finalizada la procesión, y una vez introducido el trono-anda en el templo, se ofreció en el local social de la Hermandad un vino de honor que sirvió para estrechar lazos con las cofradías invitadas, familiares y amigos. El Sábado de Gloria, por la mañana, es jornada de trabajo. Hay que desmontar el paso y acoplarlo en su capilla. Lo mismo ocurre con la imagen de la Flagelación del Señor, que como hemos visto, el mal tiempo reinante impidió que este año saliera del templo, y por último se lleva el trono-anda al Museo de la Semana Santa Marinera. Pero es a las 22 horas cuando se realiza la procesión de la Cruz y el Sudario, que por su singularidad tiene un carácter intimista. Al término de la misma, se participa en la Bendición del Fuego y Cirio Pascual, así como en la Misa de Gloria. Finalizada la Vigilia Pascual, la hermandad invita a todos sus componentes a brindar por la alegría que representa la Resurrección del Señor. Si durante todo el año, con la sola excepción del periodo veraniego, el segundo viernes de mes la hermandad se reúne a cenar y participar en diversos campeonatos de truc, dominó y parchís, llegada la Semana Santa, y con ella la convivencia diaria, motiva que concluidos los actos religiosos-procesionales y por encima del cansancio, se acuda a la sede a cenar y comentar las anécdotas del día. Mención especial merece la comida del Domingo de Pascua. Aquí es donde se pone punto y final a los actos que han conmemorado durante una semana la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. Al término del Desfile de Resurrección y con ropa informal, se va acudiendo a la sede a degustar en perfecta armonía una suculenta paella o fideuà, según se haya decidido. Por la tarde, con guitarras y cantos se ameniza la sobremesa, que concluyó con una merienda para los niños a base de las tradicionales “monas de Pascua”. Un año más ha quedado escrito en las páginas de la historia de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno. Y ya son catorce. Ahora, nada más que se celebre la apertura del ejercicio 2002/2003, necesariamente hay que pensar en algún acto o publicación que conmemore el XV aniversario de su refundación.
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