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Ya lo anunciábamos en la crónica que cerraba las celebraciones del pasado año
insertada en este mismo medio. El ejercicio 2002-2003, que concluyó el pasado
6 de mayo con la celebración de una eucaristía -cantada por el coro de la
hermandad- en sufragio de los cofrades y devotos del Nazareno, sería el de la
conmemoración del XV aniversario de nuestra refundación. Efeméride que
recogimos en las páginas de la sencilla y a la vez entrañable publicación de
este año.
Es de obligada referencia, antes de iniciar cronológicamente lo que han sido
en el seno de este colectivo las celebraciones de la Semana Santa de 2003,
decir que, a finales del pasado año, exactamente el día 12 de noviembre,
fallecía en Sueca, su pueblo natal, el que por espacio de nueve años fue
nuestro párroco, don Salvador Marqués (1932-2002). Había tomado posesión del
templo del Grao el 21 de septiembre de 1993.
Dos meses después, el 18 de enero, don Antonio Díaz Tortajada, en una emotiva
celebración, empezaba una nueva etapa de su ministerio sacerdotal en la
parroquia de Santa María del Mar, sede que cobija entre sus históricos muros
nuestro paso penitencial. Conjunto escultórico que tallaron las gubias de
Román y Salvador en 1945 y que recoge la escena del pasaje bíblico de la
Segunda Caída de Jesús.
Además de las asambleas bimensuales y cena extraordinaria de Navidad, durante
el ejercicio se ha organizado cada mes una comida, en este caso paella,
elaborada por los manitas gastronómicos de la hermandad. Tras la sobremesa, se
forman grupos con divertidas partidas de truc, dominó o parchís, lo que
permite pasar la tarde en perfecta armonía.
Hay que resaltar también la alegría que recibimos al conseguir el primer
premio, en modalidad de original, en el concurso de belenes organizado por la
Junta Mayor de la Semana Santa Marinera. La actividad creativa, llevada a cabo
durante unos días, sirvió no sólo para el montaje del tradicional monumento
navideño, sino de agradable convivencia de hermandad. No estaba todavía
terminado y ya afloraba ese espíritu valenciano con ideas para la realización
del belén del siguiente ejercicio.
Tal y como dice el conocido poema de Antonio Machado "Caminante no hay camino.
Se hace camino al andar", así es como, con el inicio de la Cuaresma se abre el
camino de preparación para seguir paso a paso las celebraciones de la Semana
Santa. En estas líneas trataremos de recoger como, en cada procesión, damos un
paso más al rememorar cada momento de la pasión del Señor, cuyo camino no se
cierra en su gloriosa Resurrección, sino que tiene continuidad a través de
nuestra vida diaria.
Como colectivo religioso que somos, el Miércoles de Ceniza, pórtico del
misterio Pascual, participamos junto a la gran familia parroquial del ritual
del día. Esto fue el 5 de marzo en el templo de Santa María del Mar.
El Viernes de Dolor -11 de abril- es una fecha importante dentro de la Junta
Parroquial de Semana Santa del Grao. Uno de sus colectivos, la Cofradía de
Granaderos de la Virgen de los Dolores, celebra su fiesta. Es el primer acto
del ejercicio en el que procesionan todas las hermandades.
Al día siguiente, Sábado de Dolor, uniéndonos a la alegría de la Hermandad de
la Crucifixión del Señor -colectivo amigo de nuestra hermandad-, se acudió al
acto de la bendición de su trono-anda. El paso, de gran belleza, cuenta con
cinco figuras que plasman el momento de su denominación "LA CRUCIFIXIÓN DEL
SEÑOR". Desde aquí, nuevamente, FELICIDADES.
Hacemos un alto en este rosario de datos para indicar que nuestra hermandad
participa en todos los actos organizados por la Junta Mayor de la Semana Santa
Marinera de Valencia, colectivo como sabemos, que aglutina a 28 hermandades,
cofradía y corporaciones. Estos fueron: Pregón (28 de marzo); Acto de la
Profecía-Visita a los Monumentos (17 de abril); Santo Entierro (18 de abril);
Desfile de Resurrección (20 de abril) y Misa de Acción de Gracias el Lunes de
Pascual (21 de abril)
Prosiguiendo con nuestro día a día semanasantero llegamos al Domingo de Ramos.
La Bendición de Palmas se celebra desde hace años en la Plaza de José Antonio
Benlliure, a los pies de las Reales Atarazanas, muy cerca de la parroquia de
Santa María del Mar. En este bello rincón nace la procesión que, presidida por
la centenaria imagen del Cristo de la Palma, llevada sobre el pecho de
diferentes componentes de las hermandades del Grao, termina dentro del templo
para la celebración de la Santa Misa. A la salida, nuestra hermandad acude,
como ya es tradición, a Las Atarazanas para plasmar en una instantánea a todo
el colectivo. Nunca mejor forma de dejar constancia de su evolución, tanto
numérica como del siempre sorprendente crecimiento físico de los más pequeños.
Al mediodía celebramos la comida de confraternidad. Fue el Complejo Peñasol el
lugar escogido para reunir a penitentes, personajes bíblicos, camareras,
familiares y amigos. Don Antonio Díaz Tortajada, que estaba viviendo su
primera Semana Santa al frente de su nueva Parroquia, aceptó nuestra
invitación. El ambiente no pudo ser mejor. Al finalizar, nuevamente reportaje
fotográfico y de nuevo al Grao. Había que descansar. Por la tarde, la Cofradía
de Jesús de Medinaceli celebraba su misa de presentación y posterior procesión
y había que estar ahí, como cada año, uniéndonos a su fiesta.
La parroquia organizó un Vía-Crucis por dentro del templo para la tarde del
Lunes Santo. Representantes de las cofradías y grupos parroquiales leyeron las
14 estaciones. Una sencilla cruz de madera -regalo a la parroquia de un
miembro de nuestra hermandad-, presidió cada momento bíblico. La asistencia al
acto fue más que notable, lo que propició, por parte del párroco, palabras de
agradecimiento.
Si el pasado año la lluvia nos impidió celebrar en la noche del Jueves Santo
la procesión del Silencio, este año, nuevamente, el mal tiempo se cebó con
nosotros, motivando que el Martes Santo, día de nuestra presentación, no
pudiéramos celebrar la procesión por las calles del Grao. A pesar de ello, y
al término de la solemne Eucaristía oficiada por Don Antonio Díaz Tortajada, y
gracias al buen hacer de nuestro hermano mayor, se realizó dentro del templo y
al son de un tambor, el encuentro del Nazareno con su Madre, la Dolorosa.
Emotivo acto que cada año tiene lugar junto al marco incomparable de las
Reales Atarazanas. El punto y final de la lluviosa tarde-noche del Martes
Santo, fue el vino de honor servido en la sede a cofrades, familiares y amigos
de la hermandad.
La Pontificia y Real Hermandad del Santísimo Cristo de la Concordia tiene su
fiesta el Miércoles Santo. Un nutrido grupo de nuestra hermandad participó en
su solemne Eucaristía y procesión por las calles de su gran feligresía. La
amabilidad de sus componentes y el carisma de su consiliario y párroco de
Jesús Obrero-San Mauro, don José Mera, motiva, sin duda, la asistencia a sus
actos.
Una novedad se ha vivido este año en la misa de la Cena del Señor. Don Antonio
Díaz Tortajada ha querido poner una nota personal en tan solemne celebración,
recuperando una antigua tradición, el lavatorio de pies. A imitación de lo que
hizo Jesús con sus apóstoles, el párroco, con toalla ceñida a la cintura, lavó
los pies a doce varones. Entre ellos, encontramos a hermanos mayores y
presidentes de cada hermandad, y responsables de diversos grupos de la
parroquia. La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno asistió en pleno al
acto religioso.
Tras una cena más bien rápida, y sin cambiarnos de ropa, nuevamente se acudió
al templo para preparar el anda de la Flagelación del Señor. Con ella, y a
hombros de nuestros costaleros y de quienes sienten el deseo de llevarla,
celebramos la Procesión del Silencio, acto que atrae a numerosos asistentes ya
que en el silencio de la noche queda tiempo, además de para la contemplación
la imagen, para la meditación.
La mañana del Sábado de Gloria la empezamos con un almuerzo para tomar
fuerzas. Tres horas de trabajo nos esperaban. Había que desmontar el
trono-anda del Nazareno e instalar las imágenes en su capilla, así como la
bellísima talla de la Flagelación, con la que procesionamos la noche del
Jueves Santo. Además, guardamos en su nicho el Cristo Yacente que, el sábado
anterior, para su contemplación en la Semana de Pasión, expusimos en una
capilla, tarea ésta encomendada a la hermandad según acuerdo de la Junta
Parroquial. Hay que destacar la numerosa asistencia que se ha tenido este año
de penitentes, camareras y costaleros en las tareas de montaje y desmontaje de
andas. Todo trabajo compartido se realiza con mayor agrado.
Después de haber degustado una sabrosa paella, la jornada vespertina del
sábado estuvo destinada al descanso. Llegada la noche, nuevamente nos
dirigimos al templo. A las 22 horas daba comienzo la Procesión de la Cruz y el
Sudario. Una procesión corta en recorrido pero larga en emotividad que
concluye antes del inicio de la bendición del Fuego y Cirio Pascual. Al Canto
del Gloria, las capas de nuestros uniformes, que habíamos dejado
cuidadosamente plegadas sobre los bancos de la parroquia a ocupar,
revolotearon como palomas a nuestro alrededor para pararse en nuestros cuerpos
en señal de alegría. "CRISTO HA RESUCITADO". Entrañable estampa que acapara la
atención de los asistentes. Finalizada la Vigilia Pascual, la hermandad invita
a todos sus componentes a brindar por la alegría que representa la
Resurrección del Señor.
El Domingo de Resurrección cuenta con un apretado programa de actos. A nivel
parroquial la hermandad toma parte en la Procesión del Encuentro de la
Dolorosa y Cristo Resucitado que tiene lugar en la esquina de las calles de
José Aguirre - Cristo del Grao. Mención especial merece la comida y merienda
del Domingo de Pascua que celebramos una vez concluido el desfile de
Resurrección y que cierra los numerosos actos, tanto religiosos como lúdicos,
que durante una semana hemos vivido, y que en su conjunto rememoran la Pasión,
Muerte y Resurrección del Señor.
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